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miércoles, 28 de enero de 2009

Castañeo como Brux- Lee*


Y es que me debato entre la cabeza de ratón o cola de león, voluble como una nube que se deja llevar con el viento. Recuerdo a la magistral LOLA aludiendo a la productividad de la creación literaria en tanto a lo que nuestro humor se refiere, nos aferramos al folio en blanco como si de un ligero avión se tratara para desatar las penurias, lamentos y desacuerdos con la furia de un titán; ya que cuando el mar está en calma, navegamos en la balsa de felicidad a la deriva, sin reparar en brújula alguna ni la ayuda de ningún remo plenos –PLETÓRICOS- de satisfacción.

El ocio según para que cosas puede ser un traicionero aliado. Hace pocos días planeaba una venganza terrible para castigar a un difamador, una serpiente de dos cabezas... En realidad, una cucaracha, un escarabajo pelotero; pero como provecho dio rienda suelta a mi imaginación y río no tan sardástica aunque malévola igualmente por el ingenio desarrollado.

Planeé hacer de su buzón una tortilla postal, empapelar su calle en el barrio de Malasaña hasta La Latina con anuncios preventivos de su victimismo de doble filo, defecar en una caja y ataviarla con un lazo para hacérselo llegar el 14 de febrero; incluso comunicar a sus progenitores me había preñado y desentendido de mi. Este sujeto merece la espada de Damocles cayera sobre él, pero no mi desprecio tan siquiera. Así que puede que no lo haga... o tal vez sí.

Paso demasiado tiempo sentada, exigencia diplomática para con mis compañeros que debe ser esa mi labor, porque ¿qué **** hago yo aquí? Mis ingresos son acaso un subsidio, limosna tal vez, una ayuda que en principio vitalizaba mi alma deshumanizada. Agradecía la paz, el silencio tras la tormenta que me acechaba pero despierto de mi letargo y preparo para desencadenar tempestades (claro que mi intención es vislumbrar el arco iris).

Alguien quiere conocerme, se ha puesto en contacto conmigo y así me lo ha manifestado. Durante 5 años he rondado según mis contactos en todos los sectores del gremio, mas una duda palpitaba en mi cabeza y paralizaba mi corazón. Nadie reclama mis servicios y yo misma cuestionaba mi validez. (me encontraron porque busco y dejo mi rastro).No importa ya si lo consigo, han reparado en mi persona y me doy con un canto en los dientes. Soy yo quien se despierta cada mañana para afrontar cada día con sus cada vez más breves noches, y no cesaré en dejarme las uñas tecleando.


* Léase "contenta como unas castañuelas"; actividad apropiadamente ejercida: bruxismo

lunes, 26 de enero de 2009

Estúpido velo

Hace tres años no me conocías y uno después te convencí para que te enamoraras de mi.

No hizo falta me embaucaras con esa mirada de niño crédulo ni que tu boca se aferrara a la mía desde las almenaras a la médula para estar dispuesta a vencer cualquier contratiempo.

Han pasado 6 meses desde que te marchaste, 183 días desde que me impuse aprender de las lecciones aprehendidas, pero a ningún maestro parece importarle el transcurso del pupilo cuando no lo merecía.
"Te quiero, pero no soy feliz", el consuelo era que el milagro volvería a producirse. Nunca antes vi un ángel, jamás creí fehacientemente Qué bello es vivir.

Deslicé pues un estúpido velo entre tú y yo, dejé caer el telón de esta obrita sin función. Y nuestros dorsales se despegaron como la tirita de una herida, sigo contando los segundos sin tu compañía.

Dice la Dra sólo la muerte de un ser querido es mayor que la pérdida de uno que esté vivo.
Me quedé sin trabajo, con una hipoteca irrisoria y con las paredes de una casa que llevaban el eco de tu voz de un extremo a otro buscándote.

Evito lo irremediable, recordar la complicidad de dos amantes, procurando llenar la cama de susurros que no son los tuyos. Escondí la cabeza como una avestruz bajo las sábanas que nos arroparan para reavivarlas como las llamas de una hoguera que se ahoga en sus cenizas, mas sólo di con los gemidos de los vecinos que aún se aman.

Y me siento torpe, cada vez un poquito más sola, menos ilusionada, tan gris como estos días que pronto también me abandonarán. Mejor será a verlo todo blanco o negro, quitarme esta venda de los ojos y a ti del pedestal que nunca aclamaste.
Siguen pasando las hojas del calendario y muriendo el recuerdo de algo que debiera estar ya olvidado

jueves, 15 de enero de 2009

A.K.A FREE

Fue kafka quién me mostró a través de las cuencas de mis tiernos ojos y de manera repugnante, sin imágenes visuales, con tan sólo palabras, la capacidad humana para destruir al individuo más débil y ameno con abrumadora indiferencia, por dentro y sin ponerle un deo encima. ¿Se fundamenta la individualidad en el egoísmo?, si somos pues los unos un calco de los otros, seríamos solidarios para con los demás y un conjunto uniforme en armonía.
Unos quisieran ser importantes ríos, otros perderse en ligeros afluyentes, o ampararse varados en embalses… me conformo con tocar el mar, evaporarme y llover sobre mojado.
Una idea se repite en distintos contextos; “los que se pelean se desean”, “los polos opuestos se atraen”, “no desees para los demás lo que no deseas para ti mismo”, “ni contigo ni sin ti”, “antes muerta que sencilla o q de otro”… la polémica, el absurdo, burdo juego del teléfono escacharrado, ora me suelto el pelo ora me lo agarro, convierte en héroes a los cafres y deja oculto en el cofre de nuestros pensamientos la gran bola de nieve que crece y crece, y con la velocidad se convierte en haz de luz cegadora.
Agora, en el ágora, oigo las suelas de mis zapatos frenarse con la arenilla que roza el pavimento; el gran poder del silencio reside en la distancia con la que se enfoca la objetividad. En función de un objetivo propio sobre el espacio es difícil librar una batalla para una multitud de abnegados. Hace unos días vi cómo los fieles recogen los sesos esparcidos de sus mártires.
Lucha por tu causa, si es q hayla.
Me encuentro en un futuro no muy lejano en el que la gente se estalla la cabeza por no dar con =liberar= liderar su identidad.

martes, 23 de diciembre de 2008

El Buen Urbanita


7:10 de la mañana: somos cebo del dragón subterráneo que nos digiere en sus tripas. con cierta diplomacia las cabezas que bambolean en su digestión, entre una y otra defecación, pares de ojos sesgados, ora con legañas ora abierto como platos, fijan su mirada en la posibilidad de restar hasta llegar a su destino a través del intestino.

El ayuno es una práctica habitual en esta ciudad hasta llegar al bar donde café y porra acompañan la escasa verborrea junto al parte matutino televisado. Por la tarde más charlatanes somos más partidarios de concesiones, burocracias hasta prácticas insólitas de la comunicación con extraños como la solidaridad, comprensión y ayuda.

Al amanecer a nadie apetece portar peso, suficiente es el cargo de nuestras conciencias. La celeridad, las prisas, la indiferencia con quien compartimos asilo en el transporte público se respira en el aliento seco de los más allegados en la proximidad física, que debiera producir una cierta empatía por estos casuales compañeros de viaje.

Mi padre, abogado, me acusa de "defensora de las causas justas", pero no elegimos a todos los que se nos acercan ni son aciertos aquellos a los que nos juntamos.

Abarrotados en un espacio limitado, de pequeña al debatir la existencia temía el crecimiento demográfico nos empujara al límite de la tierra lanzándonos al mara nuestra suerte...

Dentro de las fauces de acero, abrazados a uno de sus conductos de metal como si hiciéramos piña deportiva para animar la partida, en su interior nadie sabe como el sol va despejando las dudas de si hará calor, lloverá o solo el viento azotará nuestras indefensas orejillas, tampoco se cuestionan por qué no somos de verdad un equipo. Sordos por opción propia.

A una fila de lectores absortos hice notar una pasajera se encontraba inválida y desvalida, solo uno respondió de mal agrado y cedió su lugar. La mujer no se manifestó, solo al cabo de un tiempo con el movimiento rotativo de nuestros cuerpos, un hombre agradeció ser como soy, gracias por ser como eres, su sonrisa decía su jornada sería más plena, y él más satisfecho.

Su ofrenda sonrojó mis previas intenciones ejecutadas, pero ayudar a esa mujer no me hizo sentir mejor; sí la muestra de afecto de otro perdedor de este juego.

Descarte (S)


Poniendo las cartas sobre la mesa -sin ademán de clarividencia- con cada una de sus figuras y colores a la vista ciega de quienes prefieren seguir adelante con anteojeras a modo de animal de doma o ver en blanco y negro la belleza de la pluralidad cromática...

Reconozco que sólo sé que no sé nada y en esta ignorancia me debato en dar lecciones aprendidas por golpes, caídas y resbalones; amagos, zancadillas y persecuciones del mal atino por dar peor resolución a crasas decisiones que finalmente resuelvo apretando las tuercas de la maquinaria que de forma ambivalente vierte lágrimas o sonrisas.

Sí, si la línea recta es el trazado más sencillo para recorrer la distancia entre dos puntos, nuestra existencia es un bucle entre la vida debida y concedida, un huracán de experiencias de las que personalmente suelo tener más en cuenta los desperfectos y así vislumbrar los resquicios de algo denominado felicidad, un puro estado de azar.
Este es mi modo operandis y por ende creo el más válido para obtener respuesta a mis plegarias de piedad. Mi paso por las tablas de esta pasarela son sigilosas, una procesión de lamentos por ignominia de una humanidad deshumanizada; a mitad de camino supe los pies trazarían la dirección pero no podrían dibujar un destino más alentador. Una imagen y mil palabras azotan cualquier esperanza, que espera sin desesperar cuenta atrás.

Una balanza universal que con el paso de los años, horas, minutos y segundos celebrados en la puerta del sol surcan los pliegues del ceño fruncido y comisuras de esta incrédula idealista. A favor me da la razón la erosión del adoquín de la plaza del arrabal, fuego, palo y cuchillo, trueque para los transeúntes, centro de ejecuciones y otras celebraciones. Testigo del garbo del paso apresurado de alpargatas, herraduras y ahora tacones, goma recauchutada y cuerpos retozando a la suerte de la inconsciencia propia de ambas épocas, el esperpento.


De esto puedo sacar una conclusión en positivo, no me siento tan sola ni apartada de esta marabunta, a veces en esta jungla pequeños detalles brillan como piedras preciosas en los nidos de las urracas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¿Dónde quedó la inocencia?



Guardamos en el más profundo de nuestros recuerdos la ilusión que ilumina nuestros ideales, y de la misma manera que se pierde en el fondo de un cajón aquello que creemos puede reutilizarse, solo cuando te deshaces de ello reparas en el desacierto de esta acción.

Nunca dejaré de tener fe, no es excusa que los propósitos no se alcancen para seguir soñando. Puedo ver con ojos contemporáneos el nocivo efecto de un cristal en el medio ambiente, pero si pudiera enviar un mensaje para la posteridad quisiera sólo dentro de miles de años se leyera y aspiraría a que se estableciera como norma las cartas de náufragos del pensamiento.

Todas las dudas de los personajes de El Mago de Oz surgen a la hora de tomar decisiones. Beatriz afirma con finos labios de tiza nuestro cuerpo se divide en tres zonas a las que corresponde cada uno de los valores de El espantapájaros, El Hombre de hojalata y El león. Cerebro, corazón y acción, respectivamente.

Esta continua lucha interior nos clasifica en viscerales o emocionales a la hora de determinarnos... y en resumidas cuentas, PIES ¿para qué os quiero? Quiero seguir andando y pararme para elegir caminos y disfrutar de paisajes.

Hoy es mi aniversario, y como cada año que pasa quiero seguir sumando tantos en el marcador de mi experiencia pero voy dándome cuenta de que lo que no se puede es correr para llegar al día de ayer.

Se dice de la prisa que es mala consejera, en este sentido me atrevería a aventurar que ni oye ni escucha, y mucho menos habla. Es como preguntarle la hora a El conejo de Alicia en el país de las maravillas. Inevitablemente mi memoria selectiva se escuda en la Jeliza- Rose de Tideland.

Despertar cada día con al sensación de estar en ninguna parte, cuidar los frutos de los árboles por si estos fueran a hundirse bajo tierra sólo con la intención de arrancarlos, de desearlos. Balancear los pies vacilantes desde lo alto de una silla y escudriñando las puntas de los zapatos, querer desentrañar el sentido de la vida en un caleidoscopio mutista de gestos faciales, incomprensible al otro lado del espejo de quien nos denominaría autistas, agua cristalina de los ojos de una niña.

No es un día especial, es uno más y quiero absorbeber cada gota, reírme, compartir, veros y que me veáis; gritar y hablar bajito, escribirle una canción a NENADACONTE!!! me estoy poniendo muy sentimental y es que son 27 otoños en los que se dijo era una cría con cuerpo de mujer y me siento una vieja con cuerpo de cría.

Deseo amar porque me abandonaron, busco la felicidad porque habiéndola encontrado la dejé escapar. No me envolveré en un áurea de escepticismo para trazar una raya entra la realidad y ficción; sigo teniendo ganas de más, anhelo abrazar el mar, que el tiempo resbale entre mis dedos como la arena de un reloj. Saborear la sal de los besos en la barra de la tasca de fotxi frente a un plato de aceitunas, oír salir el sol rasgando las nubes que coronan la sierra y tomar rumbo. Tomar parte, tomar y tomar...
Miento si digo no espero nada a cambio, sí mentiría si dijera espero recibirlo de cualquier otra persona que no sea yo. Me niego a decir lo que haré para hacerlo y sorprenderme.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Niña Gato Campana


La nieve comenzó a caer en ese espacio de tiempo en el que los cuerpos a menudo descansan.

Cuando Irene despertó perezosamente, saltó de la cama con un alarido de júbilo al descubrir tras las persianas un paisaje de nubes blancas que acariciaba cuánto ella conocía hasta la escuela a la que esta mañana de sábado no tendría que acudir. En la cocina el olor a café y el vaivén de las hojas del periódico en manos de su padre daba a entender cuán distintas serían sus labores. Mamá aún en bata trataba de taimar el ánimo casi huracanado de Irene:
Por favor, cálzate y toma el desayuno.

Pero la niña que sabía su edad no superaba las ramificaciones de sus manos, no podía esperar a contar los segundos para tocar el esponjoso granizado que la aguardaba tras el umbral y los 16 escalones que rodaría hasta su encuentro.

Irene se atavió con unos gruesos calcetines, un par de camisetas a modo de escudo contra el frío, y un mono impermeable para hacer frente a las posibles bolas que pudieran interceptarla en su camino. Tras ella, su madre, coronaba su fina cabellera con un gorro de lana rojo, esposaba con guantes a rayas y casi ahorcó con una bufanda que nada tenía que ver con el resto del atrezzo, complementos abandonados con el cambio de estación en no se sabe bien dónde van a parar las prendas que se pierden a pesar de su uso.

Una vez fuera, liberada de toda vigilancia, sacó burlona la lengua para captar algún copo aletargado. Como una gota de rocío que resbala de su cuna para besar el suelo. Sin recompensa, crujió el fino entramado de hielo con sus botas apresquí saboreando las cosquillas que este sonido hacía a sus oídos. Música acompañada por las campanas de la iglesia que a cada hora llamaban a sus feligreses, como los cierres de los locales, en concreto de los bares, aclaman a sus propios parroquianos.

El trazo de sus huellas parecían dibujar el despertar del barrio con un imaginario juego de “sigue los puntos” parando en el kioso junto al semáforo para saludar a Julio y llegar al parque, dónde los perros acudían como ellas dos veces al día, con sus dueños deambulando a esta hora -taza de café en mano- con dos cuchilladas en la cara a modo ojos. En la pastelería, pegó la nariz colorada contra el escaparate e imaginó cual de todas las fragancias que emergían de la tienda correspondía a cada pieza recién salida del horno, por supuesto Marisa le regaló una bolsa con churros por su picardía.

Sólo le quedaba por cruzar el puente para haber regalado su sonrisa desdentada a cuántos la conocían, ni uno más ni uno menos. En aquella zona arbolada el vestigio temporal había transformado la casa de ladrillo rojo de su abuela en una de esas sumergidas en una bola de cristal que cuando la agitas, lágrimas blancas se mecen entre ensoñaciones. Después de respirar profundamente, paralizada frente a aquella estampa idílica, corrió dejando un surco de vaho tras de sí jaleando para anunciar su llegada.

Por fin, bajo la atenta mirada de su aboa, junto al fuego de la chimenea y entregada por completo al complejo trabajo de sumergir el regalo de la panadera en un caliente chocolate sin que se perdiera en su espesura, apareció Mauri. Un gato atigrado naranja de ojos verdes que ronroneando y circulando entre todos los muebles fue a los pies de la ama y observar, desde fuera, como todos nosotros, la caperucita particular de este cuento.

lunes, 27 de octubre de 2008

La verdad es un secreto inconfesable



A veces, ya no siempre, escruto las ventanas del alma de los demás a modo de jueza universal: pobres diablos.

Hace ya tiempo que nos encontramos, la conocí sin saber quién era ella, pero me abrumó de tal manera que ya no la pude olvidar. Cada mañana, en mis sueños, aparece por los cruces de las esquinas de las calles sin nombre para que la recuerde siempre. Sin embargo, hoy en día no me causa tanta la impresión de su presencia; antes era distinto, creía era la única que podía observarla y a cambio ella me hacía compañía, me perseguía, susurraba, hasta agredía con esa imperante y sentenciosa fortaleza psíquica. No podía apartar la mirada, ni ver más allá de su existencia.

¿Era buena o era mala?

Al principio la consideré como una virtud, pero acabó convirtiéndose en una sombra borrosa, lánguida y de dedos huesudos que me acechaba y no auguraba placer ni belleza, solo un dolor punzante que emanaba de sus ojos como sangre de santas. Hubiera preferido no haberla mirado nunca, que ella no hubiera reparado en mi, que no iluminara mi camino para así esclarecer el mundo de las tinieblas que nos rodeaba, que por cada beso, se disparan dos balas; y que por cada bala, quedan innumerables corazones rotos.

Seré entonces el lacayo de cupido que recoja los pedazos de lamentos desprendidos del cielo. Que por amor juré que nunca una semilla brotaría de mi para vivir infeliz, ser la sed del hambriento, la queja de un sufrir silencioso o violento, como principio de lealtad no desearía al prójimo lo que yo repudiara, hasta lograrlo, seguiré siendo esperando con esta letanía dejar de serlo.

jueves, 16 de octubre de 2008

Desde la tierra del Chotis


ODIO MADRIZ y sus deslenguadas virtudes:
El aullido de los autos a destiempo, sin motivo, enmudecen mis oídos
El olor impregnado en las fachadas de desinfectante se confunde entre los malos humos que surgen de las entrañas del subsuelo con las cascadas de orín que desdibujan los adoquines
Los compulsivos gargajos de los pasajeros y persistentes expectoraciones compungidas de flemas subiendo las escaleras rotas, codazo- bolso- abrigo, esfuerzos hercúleos en vano por alzarse a la cima acarreando la mecedora de un niño, cartera- móvil hurtados
Las sirenas sin cola que me hacen pensar van a la caza de pescar a las víctimas de un trágico accidente de tráfico, inminente o inesperada muerte, probablemente tan sólo tienen prisa por tomarse un café en el bar de turno, mientras otros esperan en la cola del paro, o de la seguridad social, frente a un hospicio clama el rumor de un asador de pollos, uno 8 euros, 10 con tortilla de patata y dos refrescos
Locales fúnebres con maniquíes tuertos, calvos, mancos, abandonados a las miradas indiferentes a todo excepto a su reflejo, obreros que jalean, ofenden, duele a sus propias madres, calles cortadas, edificios vestidos de publicidad para el desfile de navidad, otoño, la semana de oro.. y tras un receso no he podido inspirarme más por culpa de los tóxicos de mi peluquero.. no me quedó otra que REÍR!! paresco un canix_xe